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martes, 15 de octubre de 2013

Festividad de San Martín de Porres- Patron de la Bolsa de caridad de la Archicofradía del Rosario.


Festividad de San Martín de Porres  Patrón de la Bolsa de caridad de la Archicofradía del Rosario.
Domingo, 03 de noviembre de 2013
 a las 19:30 Rezo del Santo Rosario y exposición del Santísimo
a las 20:00 horas Santa Misa



Martín hermano de fe y caridad
Unidos en comunidad y ya dentro del “Año de la Fe”, vivimos nuestra Fiesta Patronal en honor de San Martín de Porres. Recordamos que este año celebramos el 50 aniversario de la canonización del llamado "santo de la escoba" (el 6 de mayo), coincidiendo con el 50 aniversario de la apertura del Concilio Vaticano II. Aquel que nació en la ciudad de Lima, Perú, el día 9 de diciembre del año 1579. Martín fue creciendo con mucha humildad y a los doce años entró de aprendiz de peluquero, y asistente de un dentista. En ese sencillo oficio conoce al Fraile Juan de Lorenzana, famoso dominico buen teólogo y hombre de virtudes, quien lo invita a entrar en el Convento de Nuestra Señora del Rosario. Pero las leyes de aquel entonces le impedían ser religioso por su la raza, por lo que Martín ingresó como Donado, pero él se entrega a Dios y su vida está presidida por la fe, el servicio, la humildad, la obediencia y un amor sin medida. El sueño de Martín era "Pasar desapercibido y ser el último" pero Dios tenía otro plan para él. Su anhelo más profundo siempre fue seguir a Jesús. Siempre lo hemos tenido como un gran modelo de fe y caridad.
El 2 de junio de 1603 se consagra a Dios por su profesión religiosa. El P. Fernando Aragonés testificará: "Se ejercitaba en la caridad día y noche, curando enfermos, dando limosna a españoles, indios y negros, a todos quería, amaba y curaba con singular amor". La portería del convento es un reguero de soldados humildes, indios, mulatos, y negros; él solía repetir: "No hay gusto mayor que dar a los pobres". Pronto la virtud del mulato dejó de ser un secreto. Su servicio como enfermero se extendía desde sus hermanos dominicos hasta las personas más abandonadas que podía encontrar en la calle.
Un día Martín enferma y él dice que de esa enfermedad moriría, cuando vio que se acercaba el momento feliz de ir a gozar de la presencia de Dios, pidió a los religiosos que le rodeaban que entonasen el Credo. Mientras lo cantaban, entregó su alma a Dios. Era el 3 de noviembre de 1639. El Papa Gregorio XVI lo declaró Beato en 1837. Fue canonizado por El Papa Juan XXIII en 1962.