-->

lunes, 8 de septiembre de 2014

Momentos de diversión con los cabezudos. ¿Porque se quieren cargar la tradición?

Llegaron las fiestas de Salamanca y como todos los años muchos niños y mayores esperan estas fiestas para ver a los cabezudos.






Desde las 18:30 de la tarde y desde el pabellón de la Alamedilla  y hasta el parque de los jesuitas con un recorrido muy peculiar y escaso de tiempo  los cabezudos hicieron el disfrute de grandes y pequeños.



Catorce cabezudos han protagonizando multitud de carreras, acompañados por la charanga Granujas a Todo Ritmo.


Jóvenes cofrades del Prendimiento, con alguno de  Amor y Paz y del Rosario como de alguna agrupación musical son los que están luchando para que esta tradición no se acabe perdiendo.



 (LOS CABEZUDOS FORMAN PARTE DE LA TRADICIÓN DE SALAMANCA) 

 Tomen notan la autoridades competentes.
 MEDITEN UN POCO Y NO SE CARGUEN LAS TRADICIONES




Todos ellos cuentan con una larga tradición en el paso del tiempo.
La Lechera, El Toro, El Negro, La Bruja,  El Padre Putas, El Charro, o El Payaso son algunos de estos singulares personajes.

Desde que tengo uso de razón, las fiestas las he ligado siempre con la imagen de los cabezudos, yo no sé porque el interés de que estén fuera de lo que es el ambiente festivo y con recorridos tan peculiares, con el riego que lleva las carreras por las calles con  la circulación de los coches.


Yo, como mucha gente seguiremos luchando para que esta tradición no se pierda, sé que muchos  de los que se meten debajo de estos cabezones piden a gritos un recorrido seguro, sin riesgos y sin coches una tradición que desde mi pobre punto de vista debería continuar.

Ahora resulta que alguien está poniendo su granito de arena en la aniquilación de esta tradición salmantina, dándole  la posibilidad de quitar esa tradición en las festividades de la ciudad, llevándola a las afueras donde no estorben.

Veremos qué sucede porque cuando quiten estos cabezudos y el tiempo que los niños tienen para jugar y disfrutar con ellos y  sigamos una nueva tradición que nos impongan y nosotros serviles como somos no dudemos en adoptar.



Los peques y menos peques se lo pasan de miedo.

Ayer mis sobrinos solo quería ir a los cabezudos, son de fuera pero desde que vienen a Salamanca es con lo que más disfrutan, pero al paso que vamos no se cuánto tiempo más los veremos por las calles.

Esperemos que  todos estos niños grandes y pequeños puedan disfrutar de esta tradición durante mucho tiempo.